Terminó mi reemplazo en 3° básico

Durante casi un mes estuve reemplazando a la profesora jefe del tercero básico del Colegio Emanuel, de Viña del Mar (marzo-abril de 2024). Surgió como una oportunidad inesperada que sirvió entre otras cosas para reencantarme con la pedagogía.

Me corrrespondió dar clases de lenguaje, matemática, ciencias sociales, ciencias naturales, artes visuales, música y tecnología… todo ello en un solo curso, con 28 niños y niñas entre 8 y 9 años.

Renuncié a mi colegio anterior porque quiero trabajar en cursos de 1° a 4° básico, ya que mi tramo profesional es Experto 1 como profesor generalista en primer ciclo básico. Y tras desempeñar este reemplazo, me confirma la idea de que sí puedo ser un buen aporte en este ciclo.

Las características del colegio y de los propios alumnos, me facilitaron ser yo mismo en clases, es decir, pude ser una combinación de profesor que usa elementos tecnológicos (como mi cámara de documentos, mi tableta gráfica y la inteligencia artificial), con uno que se interesa en elevar el nivel de los aprendizajes de los alumnos en lenguaje o matemática, y todo ello acompañado de una buena cuota de humor, que tanto disfrutaban los niños.

Al despedirme, grabé varias opiniones de los niños en las que de alguna manera evalúan mi trabajo. Algunos audios que transcribí, fueron los siguientes:

Lo que más me gustó fueron sus chistes y que nos enseñó cosas buenas y nos escribía papelitos con mensajes bonitos para cada uno.

Siempre voy a extrañar al profesor Santiago. Siempre lo recordaremos con todo nuestro corazón.

Algunas veces nos reíamos mucho y nos desordenábamos. Era muy divertido.

Fueron muy divertidas las clases y que Dios le bendiga y proteja todos los días de su vida.

Me gustaría que el profesor Santiago se quede infinitos días con nosotros.

Me gustaban las clases que me hace, especialmente la de hoy (de astronomía).

Me gustaron mucho sus clases, por ejemplo cuando en música hizo como que estábamos en un concierto; y me encanta que sea cariñoso.

Que pueda encontrar otro colegio y que Dios le bendiga.

Siempre me gustaron las clases de matemática y de lenguaje, y siempre lo voy a tener en la mente como el mejor profesor.

Nos enseñó a hacer cálculo mental, a pensar, y lo quiero mucho.

Siempre voy a recordar cuando el profesor nos hizo cálculo mental, nos enseñó a leer mejor «poniéndole color» y nos hizo reir.

Me gustó cuando el profe hacía chistes aunque a veces nos retaba. Aprendimos muchas cosas y aprendimos a leer mucho mejor.

Concluyo esta crónica compartiendo este correo que recibí de unos apoderados, como respuesta a mi correo de despedida (me autorizamos para publicarlo).

¡Me sorprendieron apoderados con este regalo personalizado para el Profesor Bandurria!

¿Qué depara el futuro?

No lo tengo tan claro, pero una buena opción sería encontrar trabajo en una escuela que esté adscrita a la Carrera Docente, en la que pueda trabajar como profesor de primer ciclo y que cuente con un buen clima laboral. Oro por eso.

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